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The Famous History of the Life of King Henry the Eighth, 1613

Dramas históricos

También considerada tragicomedia romántica, relata parte de la vida del rey Enrique VIII, que acabó su reinado tan sólo 66 años antes de ser coescrita la obra, por John Fletcher y William Shakespeare. Lo que se dilucida en la trama es qué religión será la oficial en Inglaterra, aunque el argumento termina sin una referencia explícita al respecto.

En su día se estrenó con el título de “All is true” (“Todo es verdad”, probablemente la inspiración para el título de la película inacabada de Orson Welles “It’s all true”). El mítico teatro “El globo” fue destruido por un incendio fortuito durante su representación en 1613.

El protagonista de los tres primeros actos es el cardenal Wolsey, mano derecha del rey, que es presentado como un infame traidor, hipócrita, ambicioso y malvado, y se suma a la lista de característicos villanos de Shakespeare.

Todo comienza cuando Buckingham, un duque hijo del personaje del mismo nombre de Ricardo III y opositor al cardenal, es apresado y enviado a la Torre de Londres. Antes, le ha sido relatado con detalle cómo el rey Enrique VIII se ha encontrado con su homólogo francés Francisco I, con grandísima pompa, organizada sin motivos políticos por el cardenal, para su propio beneficio.

La reina le cuenta al rey que el cardenal Wolsey es el responsable de los altísimos impuestos que han levantado la ira del pueblo. El rey, al conocer esto, revoca la orden, y Wolsey se las ingenia para que el pueblo crea que ha sido gracias a su intercesión. Luego, mediante una falsa acusación, el rey dispone que Buckingham sea procesado.

Una serie de ridículos personajillos que giran alrededor del cardenal Wolsey comentan las extrañas modas venidas de Francia, antes de reunirse todos en un banquete al que asiste también Ana Bolena y otras damas de la Corte. El ambiente es distendido, de fino erotismo e ingesta de alcohol, todo ello presidido por el cardenal. Un grupo de hombres enmascarados entra en escena, entre los cuales está el propio rey, que se queda prendado de Ana Bolena.

Buckingham es condenado, no sin antes proclamar su inocencia y declararse leal al rey. Dos caballeros que ejercen de comentaristas del suceso, dejan bien claro que Buckingham ha sido falsamente acusado por el cardenal Wolsey, para añadir después que éste también ha sido el inductor de la próxima separación entre el rey y la reina Catalina, no sólo porque ésta le incordiaba: también porque el emperador Carlos V (sobrino de Catalina) le ha negado el arzobispado de Toledo.

Ana Bolena, que se ha convertido por sus encantos en la dama favorita del rey, no desea estos favores al considerar que no los merece, y así se lo cuenta a una vieja en una escena ligera y graciosa.

Se celebra el juicio de divorcio del rey. La reina Catalina de Aragón (hija de Fernando el Católico), se defiende argumentando que ha vivido veinte años fiel a su esposo el rey Enrique VIII. Luego añade que recusa a Wolsey como juez, al considerar que es su enemigo, y apela al poder del Papa. Dicho esto, se va. El rey proclama que Wolsey es inocente, porque el motivo de querer repudiar a Catalina es que le remuerde la conciencia por haber sido ésta viuda de su hermano y por eso no engendrar hijos varones. Se cancela el juicio por la ausencia de la reina.

Wolsey aconseja a la reina que se alinee en el partido del rey en la disputa acerca de su propio divorcio. Por supuesto, la reina no se fía un pelo. El rey se casa con Ana Bolena sin esperar más, y Wolsey cae en desgracia: el rey por fin se da cuenta de que el cardenal es un mal bicho. Wolsey pretende que la esposa del rey sea la hermana del rey de Francia, y no Ana Bolena, “una rabiosa luterana”. Por otro lado, el nuevo consejero real es Cranmer, según Wolsey “un archiherético”.

Tomás Cromwell, que está al servicio del Wolsey, acude a despedir a su amo, después de que éste haya sido despojado de todas sus posesiones. Le cuenta que Tomás Moro ha sido elegido canciller en lugar de Wolsey; que Cranmer ha sido nombrado arzobispo de Canterbury; y que Ana Bolena ya ejerce de reina. Wolsey aconseja a Cromwell que rechace la ambición.

Se produce la coronación de la reina Ana Bolena, cuya seductora figura impresiona al pueblo. Cromwell pertenece ya al consejo privado del rey, y la reina Catalina recibe la noticia de la muerte de Wolsey, quien, no obstante su perfidia, dejó la Universidad de Oxford para la posteridad y murió arrepentido. Catalina, a punto de morir, tiene una visión: seis personajes vestidos de blanco la llaman a una eternidad resplandeciente.

Cranmer, arzobispo de Canterbury, defiende su inocencia ante el rey. La misma vieja que antes conversaba con Ana Bolena anuncia el nacimiento de una niña de la nueva reina. El consejo real se reúne para enviar a la Torre de Londres por hereje a Cranmer, pero el propio rey lo impide. Una muchedumbre desbocada y lujuriosa se agolpa para el bautizo de la nueva hija del rey. Cranmer, que ejerce de maestro de ceremonias, profetiza que la niña Isabel será una buena y poderosa reina (la futura Isabel I). Fin de la obra.

Como vemos, esta obra contiene tan sólo un fragmento del reinado de Enrique VIII. Éste duró desde 1509 hasta 1547, mientras que el texto comienza con el encuentro diplomático entre Inglaterra y Francia conocido como “Campo de la tela de oro”, celebrado en 1520, y termina con el bautizo de Isabel, nacida en 1533. Se nos ahorra, pues el relato de la caída en desgracia de Tomás Moro (que es tratada en Tomás Moro, obra en que Shakespeare participó), así como la defenestración de Ana Bolena, y los otros cuatro matrimonios del rey y su definitivo alejamiento de la Iglesia de Roma.

Destaca la figura de Catalina de Aragón, que se muestra serena y resignada a su destino fatal. Todo resulta pomposo, con múltiples celebraciones y juicios donde se detalla cada una de las eminencias que asisten y el gran despliegue que las acompaña.

Las películas basadas en la vida de Enrique VIII no siguen el texto de Shakespeare, con la excepción de la producción británica muda de 1911 dirigida por William G.B. Barker. Entre las más celebradas, “La vida privada de Enrique VIII”, dirigida en 1933 por Alexander Korda y protagonizada por Charles Laughton; “Un hombre para la eternidad” (Fred Zinnemann, 1966), sobre la vida de Tomás Moro; “Ana de los mil días” (Charles Jarrott, 1969), con Richard Burton y sobre la vida de Ana Bolena; y “Las hermanas Bolena” (Justin Chadwick, 2008), con Natalie Portman como Ana Bolena y Scarlett Johansson como su hermana María.

Algunas de las sentencias que contiene la obra:

Para escalar las colinas elevadas, conviene caminar despacio al principio.

La cólera es semejante a un caballo fogoso, que cuando se deja en plena libertad se fatiga por su mismo ardor.

Por un exceso de velocidad podemos ir más allá del objeto alrededor del cual corremos y perderlo al rebasarlo.

Las cosas que se hacen bien y con cuidado están por sí mismas exentas de miedo.

Los vicios de los hombres quedan grabados en bronce; sus virtudes se escriben en el agua.

Referencias externas

Referencias externas

Ficha de la obra, en la Wikipedia (en inglés):

http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_VIII_(play)