William Shakespeare murió el 23 de abril de 1616 (martes 3 de mayo en nuestro calendario), a la edad de 53 años. Fue enterrado en el presbiterio de la iglesia de la Santísima Trinidad de Stratford, su pueblo natal. Según William Hall, el propio Shakespeare dictó los versos de su epitafio, que se hallan grabados en la lápida. Dicen así:

Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras
y maldito el que remueva mis huesos.

Esta maldición ha llevado a no comprobar el contenido de la tumba durante siglos. Pero más allá del hecho anecdótico, el epitafio nos revela que Shakespeare tenía una arraigada creencia en lo sobrenatural, y además se arrogaba el poder de bendecir y maldecir, dándonos una idea de la imagen que tenía de sí mismo.

En cualquier caso, su tumba, alojada en el interior de una iglesia, rodeada de un cordón morado para distinguirla, con una réplica del epitafio plastificada en la cabecera y una cartela moderna para que no te pase desapercibida, no parece la tumba del escritor más valorado de todos los tiempos.

  

Eso sí, la iglesia en cuestión es más famosa como “Shakespeare’s Church” que como “Holy Trinity Church” e incorpora un santo laico al Olimpo cristiano, lo que tampoco es moco de pavo.

  

Añado en este apartado la firma autógrafa del propio William Shakespeare, en una de las páginas de su testamento. El pobre estaba ya, según se ve (sobre todo en el apellido) bastante acabado.

 

Escudo y lema de Shakespeare

Y ya para rizar el rizo, reproduzco también el escudo del apellido Shakespeare, que viene a querer decir blandidor de lanza (shake, blandir, sacudir; spear, lanza), y por eso representa a un ave blandiendo una lanza, sobre el escudo propiamente dicho, que contiene exclusivamente la lanza. Este símbolo heráldico fue encargado por el propio Willam Shakespeare, incluyendo el lema NON SANS DROICT, que traducido del francés antiguo (idioma que se empleaba en Inglaterra hasta Eduardo III) quiere decir “No sin derecho”. En principio, se trata de una afirmación de honor, pero algunos comentaristas han señalado que podría referirse también a la espada o incluso a la pluma de escribir, que se blanden con la mano derecha.