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Troilus and Cressida, 1602

Tragedias / Comedias de conflicto

En las clasificaciones tradicionales de las obras de Shakespeare, esta pieza se incluye entre las tragedias, pese a que el tono general es de comedia, alternado con graves discursos. La única razón es que la acción termina con la muerte de uno de los héroes. Más atinadamente, hoy se considera “comedia de conflicto“, formando trilogía con A buen fin no hay mal principio y Medida por medida.

Es una sucesión extraña de intrigas amorosas y guerreras, salpicada por bufonadas de tono grueso y momentos líricos. Está toda imbuida de un satírico desencanto: se suceden las faltas a la palabra dada y tanto el amor como la guerra se presentan como inútiles.

Sitúa la acción en la Guerra de Troya, partiendo del libro homónimo (1385) de Geoffrey Chaucer (el más importante autor medieval inglés, que también inspiró Los dos nobles caballeros). Chaucer, a su vez, se basa en El Filostrato de Giovanni Boccaccio (escritor italiano del siglo XIV), el cual toma la trama de la versión medieval francesa de la Ilíada de Homero escrita por Benoît de Sainte-Maure (el Poema de Troya, 1170).

En realidad, tanto la reelaboración francesa como todas sus sucesoras no beben directamente de la Ilíada, sino de la Crónica troyana atribuida a Dares y Dictis, supuestos escritores del siglo IV que rehicieron la historia de la Guerra de Troya convirtiéndola en un compendio de narraciones galantes.

El propio Shakespeare nos cuenta en el prólogo de su obra que la acción se enmarca en la Guerra de Troya, entre Grecia y Troya (en la actual Turquía). De Atenas salen barcos para combatir, puesto que el troyano Paris tiene raptada a la griega Helena, esposa de Menelao. Los ejércitos griegos llegan a las murallas de Troya, donde se asientan.

Algunos críticos contemporáneos han señalado el paralelismo entre la Guerra de Troya y el enfrentamiento contemporáneo a Shakespeare entre España (que sería Troya) e Inglaterra (Grecia). Así, España simbolizaría los valores cortesanos medievales en vías de extinción e Inglaterra los nuevos aires renacentistas y pragmáticos.

Palacio real de Troya. En un ambiente totalmente ajeno a la guerra, Troilo, hijo del  rey Príamo, cuenta al alcahuete Pándaro lo enamorado que está de su bella sobrina Crésida. Luego Pándaro relata a Crésida que a Helena le gusta Troilo, para convencerla de sus virtudes. Los troyanos vuelven de la batalla del día, pasando ante ellos: Eneas, Antenor, Héctor, Paris, Heleno… y por fin Troilo, al que Pándaro alaba de nuevo ante Crésida. Ésta simula no tener ningún interés por Troilo.

Agamenón, jefe de las tropas griegas, conversa con sus generales Néstor y Ulises en su tienda. Ya llevan siete años de asedio y las murallas de Troya no caen. Agamenón hace un discurso alabando la constancia; Néstor, la fortaleza; y Ulises la jerarquía, criticando la desorganización del ejército griego. Como ejemplo pone a Aquiles, que pasa el tiempo riendo las gracias de Patroclo sobre Néstor y el propio Agamenón (Patroclo se considera tradicionalmente amante de Aquiles). Néstor añade que también Áyax está corrompido. Aquiles es presentado en la obra como un fanfarrón inteligente y Áyax como un estúpido engreído.

Eneas lleva a Agamenón un mensaje: Héctor combatirá con aquel griego que se confiese enamorado, para demostrar que su esposa Andrómaca es mejor que cualquier griega. Ulises dice que está claro que el reto está dirigido a Aquiles, pero que será mejor desviarlo a Áyax.

Áyax discute con su bufón Tersites, al que pega sin motivo aparente, lanzándose insultos de grueso calibre. Aquiles aparece y también entra en la riña contra Tersites.

Príamo conversa en palacio con sus hijos acerca de la conveniencia de seguir manteniendo la custodia de Helena, único motivo para la guerra. Héctor opina que habría que devolverla, mientras que Troilo lo contrario. Casandra, hermana loca, grita desde fuera: “Que Helena parta; si no, Troya arderá”. Sin embargo, Troilo y Paris acaban convenciendo a Héctor de que Helena se quede.

El bufón Tersites continúa con sus insultos a todos y maldiciendo la guerra, cuyo único pretexto es “una puta y un cornudo”. El orgulloso Aquiles se queda con Tersites, enfrentándose a Áyax y sin querer hablar con nadie. Agamenón y los suyos, que tienen tan mala opinión de Áyax como de Aquiles, convencen a Áyax de que sea él quien combata en el lance propuesto por Héctor.

Troilo y Crésida por fin se declaran amor y fidelidad, con el concurso de Pándaro, que sentencia, tras escucharles: “Si alguna vez dejáis de seros fieles, que todos los hombres constantes sean llamados Troilos; todas las mujeres falsas, Crésidas, y todos los alcahuetes, Pándaros”. Luego se va, dejándoles en el lecho.

El traidor troyano Calcas (padre de Crésida) sugiere a Agamenón que canjee a Antenor (prisionero troyano de los griegos) por su hija. Mientras, Aquiles persiste en su encierro. Crésida es entregada al griego Diomedes, que la lleva ante Agamenón, Néstor, Aquiles y Patroclo, los cuales la van besando. Ulises la acusa de lascivia.

Comienza la lucha entre Héctor y Áyax. Asisten, por el lado griego, Troilo y Eneas. Y por el troyano, Agamenón, Aquiles, Ulises, Menelao y otros. La batalla se detiene nada más empezar porque Héctor y Áyax son primos. Aquiles (incitado por Ulises y Néstor para que vuelva a combatir) invita a su tienda a Héctor, al cual asegura que lo matará al día siguiente. Troilo pregunta a Ulises por Crésida. Ulises le informa de que está con Diomedes.

Tras un nuevo intercambio de insultos entre Patroclo y Tersites en la tienda de Aquiles, éste recibe una carta de la reina Hécuba y de su hija Políxena (amada de Aquiles) para que no mate a Héctor. Ulises acompaña a Troilo a la tienda de Calca, donde espían a Crésida y Diomedes en una conversación amorosa. Troilo se muestra desconcertado y Tersites maldice a la nueva pareja.

Pese a las advertencias en contra de su esposa Andrómaca, de su hermana Casandra y de su padre Príamo, Héctor acude a la batalla contra Aquiles. Le acompaña su hermano Troilo, que luchará contra Diomedes. La lucha entre griegos y troyanos dura todo el día, con distintas escaramuzas de los personajes en liza. Al final, Aquiles mata a Héctor y arrastra su cadáver enganchado a su caballo por las llanuras contiguas a la muralla de Troya.

Troilo sentencia, ante la muerte de su hermano Héctor, que es el fin para Troya. La obra termina con Pándaro, enfermo y rechazado por Troilo, lamentando que se agradezcan tan mal sus servicios de mediador.

De desconcertante y farragosa lectura, es una obra que no ha tenido gran difusión. Prueba de ello es que no hay ninguna versión cinematográfica, exceptuando las consabidas producciones británicas para la televisión (1954, 1966 y 1981). Sobre la Guerra de Troya sí ha habido numerosas adaptaciones, siendo la última Troya (2004), de Wolfgang Petersen.

Algunas de las sentencias que contiene la obra:

Una vez conseguidas, las cosas pierden su precio; el alma del placer está en la persecución.

La locura puede más fácilmente deshacer la amistad que la sensatez unirla.

El temer lo peor es con frecuencia el medio de remediarlo.

El dulce amor es alimento del diente de la fortuna.

Referencias externas

Referencias externas

Ficha de la obra, en Biografías y vidas:

http://www.biografiasyvidas.com/monografia/shakespeare/troilo.htm