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Richard III, 1591

Dramas históricos
Tragedias

Cierra la tetralogía que se completa con las tres partes de Enrique VI, siendo la obra más acertada de las cuatro. Narra la historia de la monarquía inglesa desde 1471 (muerte de Enrique VI) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista es dibujado como un asesino vil, deforme, ambicioso y corrupto.

Gran parte de la trama se sitúa en el Palacio de Westminster en Londres (cuyo aspecto actual con la torre del reloj y albergando el parlamento es completamente diferente), aunque importantes escenas se desarrollan en la Torre de Londres, paradigmático lugar donde han sido encarceladas y ejecutadas muchas personalidades de la Historia de Inglaterra.

El texto está basado en la visión que presentó Tomás Moro de este monarca, en su “Historia del rey Ricardo III” (1513), además de las fuentes habituales en los dramas históricos de Shakespeare. El personaje principal sigue la moda de su tiempo de encarnar el espíritu de Maquiavelo, como sucede también en las obras de Christopher Marlowe.

Ricardo III es asociado en el texto (e históricamente) con un jabalí. Esto se debe a que su marca heráldica llevaba este animal como insignia y a que su deformidad bestial le hacía parecerse a este animal.

El final de la obra se desarrolla en la Batalla de Bosworth, última de las de la Guerra de las Dos Rosas, tras la que se inicia la dinastía Tudor con Enrique VII, padre de Enrique VIII.

La acción comienza con un célebre monólogo de Ricardo, llamado Gloster (derivación de su título de duque de Gloucester), cuyas primeras palabras (“Ya el invierno de nuestra desventura se ha transformado en un glorioso estío por este sol de York”) anticipan la ironía macabra del personaje, que lamenta el contraste entre su deformidad física y la supuesta felicidad del reino, tras las recientes batallas que han dado el trono a su hermano Eduardo IV, de la casa de York, a la que pertenecen ambos.

Para conseguir sus fines (alcanzar el trono) Ricardo comienza provocando el encarcelamiento de su hermano Jorge de Clarence, hermano también del rey Eduardo IV, al que Jorge traicionó en su momento. Inmediatamente después, se dispone a conquistar a Lady Ana Neville: hija de Ricardo Neville, conde de Warwick; esposa de Eduardo de Westminster (hijo único de Enrique VI y la reina Margarita) y por lo tanto nuera de Enrique VI. Los tres, de la casa de Lancaster, y los tres asesinados, muertes atribuidas a Ricardo III, de la casa de York: Warwick en la batalla de Barnet (atribución de asesinato a la que en esta obra no se hace referencia); Eduardo en la de Tewkesbury; y el rey Enrique VI en su celda.

Lady Ana se encuentra celebrando las exequias de su suegro, el rey Enrique VI, y allí se presenta Ricardo para asegurarle que mató a su marido a causa de su belleza. Tanto insiste que ella se retira confundida. Es una escena extrema, de amor y muerte, de atracción y repulsión. Ricardo se vanagloria de conseguir algo casi imposible.

El rey Eduardo IV está enfermo y solicita que sus hijos re reconcilien. En una reunión previa, con la reina Isabel y varios nobles, entre los que está Ricardo, aparece la anterior reina Margarita, viuda de Enrique VI, y se enzarza en una tremenda discusión con Ricardo, en la que éste le llama “odiosa y maldita bruja” y ella “ponzoñoso reptil jorobado”, entre otras lindezas. Antes de retirarse, Margarita advierte a todos que Ricardo los traicionará. Esta profecía introduce el tema del destino en la obra.

Ricardo envía a dos asesinos a sueldo a la Torre para matar a su hermano Jorge de Clarence. Éste relata a su carcelero un sueño fatal, detallando con elegancia el fondo submarino. Luego los asesinos reflexionan sobre la conciencia antes de escuchar los ruegos de Clarence para que no le maten. Uno de los dos verdugos se arrepiente. Clarence es sumergido muerto en una cuba de vino. Se celebra la reunión en la que todos los personajes importantes de la corte se declaran reconciliados ante el rey moribundo. Allí Ricardo anuncia la muerte de Clarence, de la que todos se lamentan, incluido él mismo.

El rey muere y un séquito va a buscar al Príncipe heredero Eduardo para coronarlo, pero el Duque de Buckingham ha urdido un plan con Ricardo que lo evitará. En primer lugar, el hermano y el hijo de la reina (Rivers y Grey) son encarcelados. La reina Isabel, al enterarse, se refugia con su hijo el joven Ricardo, Duque de York, en el santuario del palacio.

Ricardo Gloster recibe a Eduardo, el Príncipe de Gales, y consigue que acuda allí también Ricardo, Duque de York y envía a estos dos jóvenes hermanos (doce y nueve años) a la Torre de Londres. Mientras, continúan los asesinatos de los opositores. Les toca el turno a Rivers, Grey y Vaugham, que son ajusticiados en el castillo de Pomfret.

Una reunión de notables en la misma Torre de Londres termina con la cabeza cortada de Hastings, que había sido sondeado y no deseaba el ascenso de Ricardo Gloster. Después, Ricardo Gloster y su primo Buckingham representan conchabados la escena en la que Ricardo rechaza hipócritamente la Corona, para acabar aceptándola ante el pueblo manipulado. La razón argüida es que el Príncipe Eduardo nació bastardo, fruto del casamiento supuestamente ilegítimo de su padre, el rey recién fallecido Eduardo IV, con Isabel Woodville, la viuda Lady Grey (ver la tercera parte de Enrique VI).

La reina va a visitar a sus hijos a la Torre pero le es impedida la entrada. Se anuncia la coronación de Ricardo y se envía llamar a su ya esposa Lady Ana para ejercer de reina, de lo cual ella se lamenta amargamente.

Ricardo III, ya en el trono, ve cómo la lealtad de su primo Buckingham flaquea al dudar de la orden de ejecución de los niños de la Torre. Por otro lado, encierra a su mujer y divulga que está enferma, para poder casarse con Isabel, hija del rey Eduardo IV. Y envía a un asesino para matar a los dos hermanitos supuestamente bastardos, Eduardo y Ricardo. Mientras, el Conde de Richmond (Enrique Tudor, luego Enrique VII) prepara su ofensiva, a la que se unirá Buckingham al ser menospreciado por Ricardo.

Lady Ana, la esposa de Ricardo, muere. La reina Margarita (viuda de Enrique VI), la reina Isabel (viuda de Eduardo IV) y la Duquesa de York (madre de Eduardo IV y de Ricardo III), se lamentan juntas de los innumerables asesinatos de Ricardo III. Acuden a su encuentro; la madre le echa en cara su vileza y luego la reina Isabel es convencida de que le dé el mensaje del amor de Ricardo a su hija, también llamada Isabel. Esta última escena es paralela a la de la seducción de Lady Ana: Ricardo usa su elocuencia para transformar el odio en convencimiento; y al final exclama: “¡Frágil mujer al fin, sin seso, imbécil y pronta a perdonar!”.

Llegan noticias de guerra en varios frentes, con el Conde de Richmond a la cabeza. La reina Isabel rompe su promesa a Ricardo, ofreciendo a su hija Isabel en matrimonio a Richmond (luego será la reina, cuando Richmond gane la batalla y se corone como Enrique VII). Buckingham es atrapado y ajusticiado.

Las tropas de los dos ejércitos están ya en el campo de batalla. Se acerca la noche y a la mañana siguiente se producirá el combate. El lugar, Bosworth, en el condado de Leicestershire, en el centro de Inglaterra, a 170 km. al norte de Londres. Los dos contendientes, Richmond y Ricardo, se duermen en sus respectivas tiendas de campaña. Entonces vemos desfilar a los espectros de todos los asesinados por Ricardo, entre las dos tiendas, en un sueño conjunto, en el que maldicen a Ricardo y desean la victoria a Richmond. Los fantasmas son, en este orden: el Príncipe Eduardo, hijo de Enrique VI; el rey Enrique VI; Clarence; Rivers, Grey y Vaugham; Hastings; los dos jóvenes príncipes Eduardo y Ricardo; la reina Ana; y por fin, Buckingham, cada uno recordando su asesinato. Ricardo se despierta angustiado y Richmond contento de su sueño. Es una escena teatral que rezuma genialidad, aunque no han faltado especialistas que afirman que no fue escrita por Shakespeare, sino añadida posteriormente.

En el fragor de la batalla, Ricardo pronuncia la famosa frase “¡Mi reino por un caballo!”, puesto que el suyo ha caído muerto y ahora combate a pie. Se enfrenta cuerpo a cuerpo con Richmond y éste le mata y se pone su corona, convirtiéndose en Enrique VII y prometiendo unir la rosa blanca (York) y la roja (Lancaster) en el nuevo escudo de la Casa Real de la dinastía Tudor.

Nos encontramos de nuevo con una obra histórica en la que la trama se atraganta en ocasiones, obligándonos a investigar minuciosamente quién es cada personaje. Pese a ello, hay momentos cumbre que resultan insuperables. Ricardo es un personaje muy rico, que más allá de su abyecta maldad, tiene un don de la palabra absoluto, tanto en los parlamentos que usa para convencer a sus adversarias, como cuando reflexiona en soledad o arenga a sus tropas. Toda su impostura al servicio de la consecución del poder queda, sin embargo, anulada en el momento en que ve próxima su muerte: ofrece su reino a cambio del caballo que le salvaría la vida. Un nuevo rey le sustituye, prolongando la eterna rueda de la Historia.

La adaptación cinematográfica más celebrada es la realizada por Laurence Olivier en 1955, donde elabora un protagonista convincentemente deforme, moral y físicamente. Richard Loncraine dirigió en 1995 una versión ambientada en los años 30, con el gran Ian McKellen de protagonista. Y el genial Al Pacino compuso un documental (“Looking for Richard”) en 1996 donde intercalaba escenas de la obra (Lady Ana interpretada por la dulce Winona Ryder) con entrevistas a especialistas.

Algunas de las sentencias que contiene la obra:

Las maldiciones no traspasan nunca los labios de los que las exhalan en el aire.

Una proposición honrada triunfa mejor exponiéndola sencillamente, pero es imprudente anunciar con sencillez lo que no es honrado.

Referencias externas

Referencias externas

Davidochev aporta en los comentarios estos datos:

DRAMATIS PERSONAE

EL REY EDUARDO IV.

EDUARDO, Príncipe de Gales, después

Eduardo V, hijo del Rey.

RICARDO, duque de York, hijo del Rey.

JORGE, duque de Clarence, hermano del Rey.

RICARDO, duque de Gloucester, después

Ricardo III, hermano del Rey.

UN JOVEN, hijo de Clarence.

ENRIQUE, conde de Richmond, más tarde

Enrique VII.

EL CARDENAL BOUCHIER, arzobispo de

Canterbury.

TOMÁS ROTHERAM, arzobispo de York.

JUAN MORTON, obispo de York.

EL DUQUE DE BUCKINGHAM.

EL DUQUE DE NORFOLK.

EL CONDE DE SURREY, su hijo.

EL CONDE DE RIVERS, hermano de la esposa

del Rey Eduardo.

EL MARQUÉS DE DURSET, y LORD GREY, su

hijo.

LORD HASTINGS.

LORD STANLEY, llamado también conde de

Derby.

LORD LOVEL.

SIR TOMÁS VAUGHAM.

SIR RICARDO RATCLIFF.

SIR GUILLERMO CATESBY.

SIR JAIME TYRREL.

SIR JAIME BLOUNT.

SIR GUALTERIO HERBERT.

SIR ROBERTO BRAKENBURY, alcalde de la

Torre.

SIR GUILLERMO BRANDON.

CRISTÓBAL URSWICK, sacerdote.

OTRO SACERDOTE.

TRESSET y BERKELEY, caballeros al servicio

de lady Ana.

EL LORD CORREGIDOR DE LONDRES.

EL CHERIF DE WILTSHIRE.

ISABEL, esposa del Rey Eduardo IV.

MARGARITA, viuda de Enrique VI.

LA DUQUESA DE YORK, madre de Eduardo

IV, de Clarence y de Gloucester.

LADY ANA, viuda de Eduardo VI, Príncipe de

Gales, hijo de Enrique VI, casada luego con

Ricardo III.

UNA JOVEN, hija de Clarence (lady Margarita

Plantagenet).

LORES y otras personas del séquito, las

sombras de los asesinados por Ricardo III, un

PERSEVANTE, un ESCRIBANO, CIUDADANOS,

ASESINOS, MENSAJEROS, SOLDADOS, etc.

Ficha de la obra, en la Wikipedia (en inglés):

http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_III_(play)